¿Cuál es el sentido de mi vida?
Conocer cuál es el propósito de nuestra vida nos ayuda a darle sentido.
Conocer cuál es el propósito de nuestra vida nos ayuda a darle sentido. De esta forma Nietzsche manifestaba “Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo” y Frankl observó en las condiciones extremas del campo de concentración la importancia de poseer una intencionalidad, un fin en la vida “Desgraciado de aquel que no viera ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla, ése estaba perdido.”
Muchas personas no le encuentran sentido a la vida y se preguntan el “para qué” de las cosas de forma redundante. Como si alguien fuera de ellos mismos tuviera que contestar esa pregunta y otorgarles un significado, un propósito que les impulse a ponerse en marcha. Lo cierto es que la sociedad nos proporciona diferentes propósitos a los que podemos orientar nuestra vida, los más comunes están relacionados con formar pareja, casarnos, formar una familia, y solemos adoptarlos como propios. Cuando nos preguntan “¿Para qué estás en una relación de pareja?” nos quedamos perplejos y no sabemos contestar. Nos damos cuenta al escucharla de que en realidad nunca nos hemos hecho esta pregunta porque se supone que estamos haciendo lo normal. Algunas personas al vivir una crisis de pareja o después de un proceso de separación se cuestionan el propósito que asumieron en su día y se dan cuenta de que en realidad no es un fin para sí mismos sino que meramente estaban siguiendo una línea trazada. En otra ocasiones alguien viene a la consulta angustiado y sin poder entender cómo “teniéndolo todo” es decir, familia, trabajo, buen nivel de vida, posibilidades de viajar, estatus, no se siente bien. En estos casos el malestar es mayor porque “no debería sentirme así” dado que “tengo todo lo que hay que tener para sentirme feliz”. En realidad esta persona tiene todo lo que la sociedad dice que hay que tener para estar bien pero eso no tiene porque coincidir con su verdadero propósito vital.
Encontrar el propósito requiere consciencia y realizar el esfuerzo de contestar esta cuestión
¿Para qué he venido a este mundo?
No es una pregunta que podamos responder buscando afuera de nosotros mismos. Nadie nos puede ofrecer una respuesta y de ahí viene la angustia y la ansiedad que genera enfrentar una respuesta. Conlleva un ejercicio de libertad y un compromiso con lo que sea que elijamos.
Quizá resulte confuso referirnos a la tarea de encontrar un propósito porque parece que se trata de un tesoro escondido en algún lugar y nuestro trabajo consiste en buscarlo y desenterrarlo. No se trata de ningún tesoro escondido, sino de atrevernos a formular un fin de acuerdo al que vivir nuestra vida. Me estoy refiriendo a un propósito que trascienda nuestra existencia, el legado que queremos dejar cuando ya no estemos en este mundo pero que puede perdurar una vez que hayamos muerto.
Algunas preguntas pueden ayudarnos a formular este propósito
¿Cuál es mi misión en la vida? ¿Qué puedo hacer para que el mundo sea un lugar mejor? ¿Cómo me gustaría ser recordado cuando ya no esté? ¿Cómo me gustaría ser recordado como pareja, hijo, madre/padre, profesional?
(Cómo me gustaría a mí ser recordado, no como creo que me van a recordar los demás)
“Tener un objetivo de vida trascendental funciona como un faro, una luz que nos guía y orienta en los peores momentos, cuando la oscuridad arrecia (…) Las personas más felices son las que llevan adelante una vida cargada de significado, y dedican buena parte de sus esfuerzos físicos e intelectuales para hacer del pequeño pedacito que habitan en el mundo, un lugar más reconfortante.” Donny Ray Jones