Hacer la pregunta adecuada
Con mucha frecuencia el abordaje que hacemos de las cosas que nos pasan cuando estamos pasando por un momento difícil o cuando tratamos de cambiar algún hábito es ¿Por qué?
En parte es lógico hacernos esta pregunta porque estamos muy acostumbrados a la forma de trabajar del médico. Nos levantamos un día con fiebre, escalofríos y sensación general de malestar, acudimos al médico y le referimos estos síntomas. Con estos ellos y algunas pruebas más el médico busca la causa de los mismos para tratar de establecer un diagnóstico, es una gripe o un resfriado común, una vez conoce esta información puede prescribirnos el tratamiento o las pautas más adecuadas. Desde un simple resfriado común hasta una enfermedad grave el proceder del médico va a ser este, buscar la causa para después poner el tratamiento. Sin embargo, la mente no funciona igual, a veces la mente nos enreda y formula preguntas inadecuadas que consiguen liarnos hasta límites insospechados.
En psicología lo importante no es tanto el por qué, sino el para qué.
Imagínate una persona que trabaja muchas horas y cuando llega a casa aún se lleva alguna tarea pendiente o aprovecha para navegar por internet buscando algunos datos que necesita para el día siguiente. Alguien que lleva una agenda muy organizada y trata de cumplir los plazos. Se esfuerza por estar al día en su profesión y realiza formaciones periódicas que suelen organizarse los fines de semana. Podríamos decir que es una persona muy trabajadora con afán de superación, sin embargo, esta forma de trabajar sólo es buena para esta persona si le ayuda a lo que le importa. La pregunta a realizarse es ¿Para qué estoy trabajando? ¿Invertir todas estas horas adonde me conduce? ¿Esta es la forma en que quiero hacer mi trabajo de acuerdo a la vida que me interesa? ¿Si sigo trabajando y actuando de esta forma durante los próximos diez años dónde voy a terminar? ¿Será satisfactorio para mi de acuerdo a la vida que me importa?
Y al igual que en el trabajo estas preguntas podemos hacérnoslas respecto a nuestro cuidado personal, la relación de pareja que mantenemos, relaciones sociales y cada área de nuestra vida.
La cuestión importante es ¿Si sigo actuando de esta forma, o comportándome de esta forma con mi pareja o actuando así (cada uno que añada lo que hace) ¿dónde voy a estar de aquí a diez años? ¿Estoy realmente viviendo con sentido, o solo me estoy moviendo hace delante?
A veces simplemente estamos moviéndonos hacia delante, en ocasiones huyendo hacia delante, como una forma de escapar de algo que nos resulta incómodo. Podemos movernos hacia delante o huir para en realidad no tomar decisiones, o para no apostar por nosotros mismos y plegarnos a lo que otros esperan (algo que nos evitará conflictos con nuestros seres queridos) o para evitar seguir nuestro propio criterio y arriesgar a ver qué pasa.
Si te acostumbras a preguntarte ¿Para qué…? verás como se reduce la confusión y puedes ver más fácilmente la luz al final del túnel.