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Ser yo misma. El ejercicio de respetar los derechos asertivos

¡Ser yo misma! aprender a respetar los derechos asertivos.

Cuando tenia diecisiete años “Ser yo misma” llegó a ser una especie de mantra para mí. En aquel momento no sabia nada de psicologia ni había oído hablar de los derechos asertivos pero ser yo misma fue un propósito que me marqué para el resto de mi vida. Más tarde trabajando ya como psicóloga en un programa de tratamiento de drogodependencias en la prisión, un preso me preguntó ¿Cuál es para ti el objetivo de tu vida? estaba un poco harto de mis preguntas acerca de lo que quería hacer y supongo que le pareció una buena forma de contraatacar. Mi respuesta fue muy rápida “para mí el propósito al que creo que voy a dedicar la vida entera es ser al máximo posible la persona que soy”. A los diecisiete años no me parecía tan difícil poder llevar a la práctica este fin. Con la fuerza y la rebeldía propia de estos años creía que con no olvidarme el lema y tenerlo muy presente lo demás vendría solo. Sin embargo, esto no es así, al menos para mí no ha resultado un camino fácil. Hay algunas cosas que me han ayudado y aunque ya hace mucho tiempo que los encontré por primera vez, conocer la lista de los derechos asertivos y tratar de ponerlos en práctica me supuso un recurso inestimable. Son derechos sencillos, cargados de sentido común, pero en la práctica no siempre resulta fácil desarrollarlos.

A algunas personas les parece que si hacen suya esta lista de derechos personales se convertirán en seres egoístas a los que sólo les importará sus cosas y conseguir sus propios objetivos. Es uno de los miedos más extendidos dado que nuestra cultura promueve el sacrificio personal más que el autocuidado y la consideración con uno mismo, refuerza el mirar por los demás antes que por uno mismo, la satisfacción de las necesidades del otro antes que las propias.

Sin embargo llevar a la practica los derechos personales es algo que nace del respeto por uno mismo y el deseo de tratarnos como solemos tratar a nuestros mejores amigos o personas más queridos.

Cultivar los derechos personales supone cultivar el respeto por uno mismo.

No se trata de pasar por encima de otra persona o aprovecharte de ella en tu propio beneficio, sino de aplicarte lo mismo que estás dispuesto y que sueles dar a los demás. Esto no es un acto de egoísmo sino de consideración con el ser más importante de tu vida que eres tu mismo. Mis límites terminan donde empiezan los límites de la otra persona y a la inversa, así que por mucho que me estime y quiera lo mejor para mí nunca puede ser a costa de saltarme los limites del otro. Algunas veces me han preguntado en la Asesoria de sexualidad ¿Cómo puedo hacer para que mi pareja quiera tener relaciones conmigo o le apetezca determinada conducta sexual? Puedes pedirlo, suelo responder, eso es todo lo que puedes hacer. Proponerlo y expresar tu deseo y tus ganas para a continuación escuchar lo que te diga tu pareja y respetar lo que quiera ella/él. La mayor parte de las veces ante esta respuesta, las personas suelen quejarse y decir que entonces si la respuesta es no, se quedarán sin disfrutar o sin probar la conducta sexual que les apetecía. Es cierto, no siempre podemos conseguir todo lo que queremos y no vale utilizar estrategias y artimañas de seducción o comunicación para conseguir lo que queremos. Cuando conocemos el límite del otro tenemos que elegir y hay dos caminos quedarnos y respetar o marcharnos y buscar la forma de satisfacer nuestro deseo. Que yo lo desee no significa que tengo el derecho a que el otro me lo de. Significa que yo conmigo mismo tengo la responsabilidad de proporcionármelo. Ser egoísta es no respetar el límite del otro y forzar las cosas de manera que consiga satisfacer mis deseos sin importarme la otra persona.
Conocer los derechos personales ayuda a tomar decisiones y a defendernos. Es más difícil caer en humillaciones y manipulaciones por parte de otras personas, aunque también en algunos momentos tendremos que experimentar el sabor agridulce de esa frase que hemos oído tantas veces -No se puede caer bien a todo el mundo. Hace unos días una persona que ha dedicado sus treinta años de vida a este propósito, es decir a caerle bien a todo el mundo, me decía que todo su entorno tiene una imagen de él fabulosa, pero en realidad no le conocen en absoluto porque nunca es sincero del todo. Jamás dice un no y es capaz de mediar entre dos amigos aún cuando no tiene nada que ver con el asunto que estén tratando sólo para que no se sientan mal o no tengan ningún conflicto entre ellos. Para esto tiene que contar alguna media verdad y alguna mentira entera, hacer malabarismos con las palabras y darle a cada uno lo que más le gusta escuchar. Pero ¿Y qué pasa contigo? le pregunté -Conmigo pasa que estoy fatal, lleno de ansiedad y agobiado todo el tiempo. No sé quien soy. me cuesta contestar las preguntas que me haces porque no sé lo que quiero.

Pagamos un precio demasiado alto por vivir tratando de agradar a los demás.

No hay una solución perfecta. la vida no es perfecta. Existen dos caminos:
Ser uno mismo con los beneficios de ser fiel a mis principios, respetuoso conmigo, satisfecho de llevar las riendas de mi vida y las desventajas de no caer bien a todo el mundo, vivir algunos momentos de soledad, sentir la decepción en la cara de otra persona; o bien ser en función de los demás con los beneficios de ser popular y una buena persona ante sus ojos, saber que están contentos y no se defraudan porque siempre estoy disponible, contar con muchas personas alrededor y las desventajas de sentirme víctima en algunas ocasiones, sin tener claro lo que es importante para mi o lo que de verdad quiero,ser una marioneta en manos de la vida. No hay más opciones. Elegir un camino u otro sabiendo que ninguno está lleno de ventajas al cien por cien ¿Qué prefieres?

Lista de derechos personales
Ser tratada con respeto.
Tener mis propios sentimientos y expresarlos.
Tener mis propias opiniones y expresarlas.
Ser escuchada y tomada en serio.
Decidir lo que más me importa.
Pedir lo que quiero (los demás tienen el derecho a negarse a dármelo)
Cometer errores y aprender de ellos.
Tener control del propio cuerpo.
Tener intimidad.
Tener responsabilidad en mis propias elecciones, comportamiento, pensamientos y sentimientos.
Decir que no

Cuando hemos incorporado el derecho a decir no significa que hemos optado por tomar el control sobre nuestra vida, comportándonos del modo que hemos elegido, y estando dispuestos a asumir todas las consecuencias. Esto es la libertad de elección.
Somos los únicos que podemos saber lo que es bueno para nosotros mismos, los únicos que podemos decidir lo que queremos ser. Es nuestra responsabilidad ser honestos con nosotros mismos, cuidarnos y protegernos. Lo más probable es que cuando actuemos de esta forma también podamos ser honestos con los demás, cuidándoles y protegiéndoles desde el respeto a los seres que son.

¿Quieres empezar a ponerlo en practica?

Si quieres empezar a incorporar estos derechos te propongo un ejercicio que puede ayudarte a hacerlo.

Elige un derecho que te llame la atención. Siéntate tranquilamente, respira e imagina que entra en tu cuerpo y en tu mente. Tómate unos minutos para “soñar despierta/o” ¿Qué harías hoy si ya tuvieras este derecho, si te lo creyeras seriamente? Hazte el propósito de vivir este día como si ya lo tuvieras, aunque no lo pongas en practica todo el tiempo, dentro de ti ensaya respuestas o formas de comportamiento que realizarías si ya tuvieras integrado el derecho. Piensa primero cómo actuarías, cómo cambiará tu día al actuar bajo este derecho. Después durante el día trata de poner en practica lo que puedas como si estuvieras haciendo un papel de teatro.
Por la noche, dedica unos minutos a repasar cómo ha sido el día en que has reclamado el derecho que has elegido por la mañana, y puedes escribir una pequeña carta para tí misma contándote lo siguiente:

Querida …
Hoy he elegido el derecho … y me he dado cuenta de que … este derecho significa para mí que … he notado algunos cambios … lo que ha sido diferente hoy al reclamar este derecho es … yo he actuado de forma diferente y he hecho … me he sentido … a partir de ahora voy a mantener este derecho en mi vida y para ello lo que voy a hacer …