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¿Cómo puedo defender lo que quiero sin dañar a los demás?

La presión de los demás puede ser un obstáculo importante a la hora de decir no, sin embargo ¿Te has planteado cómo queda uno mismo cuando hace las cosas influenciado por los demás? ¿En qué lugar te deja eso?

La persona que actúa de forma asertiva habla en primera persona (mensaje yo) no porque sea egoísta o sólo se tenga en cuenta a sí misma, sino porque se compromete consigo misma, con su palabra, sus opiniones, etc.

No es lo mismo decir “Yo pienso que podría ayudarte hablar con alguien”

Que decir “Tú lo que tienes que hacer es hablar con alguien”

La primera expresión implica mensaje yo, es mi opinión, no implica una verdad absoluta. La segunda expresión es un ejemplo de mensaje tú, le digo a la otra persona lo que tiene que hacer, es una orden.

No es lo mismo decir “Necesito que me escuches”

Que decir “Tienes que escucharme. Estoy harto de que no me tengas en cuenta”

No es lo mismo decir “Me gustaría quedar a las seis”

Que decir “Esta tarde quedamos a las seis”

Si eres asertivo/a…

  • Eres tú el que toma las decisiones en tu vida.
  • Eres sincero/a y honesto/a. No tienes que manipular para conseguir lo que quieres.
  • Pides lo que quieres en lugar de esperar que otros averigüen lo que necesitas.
  • Dices ¡No! cuando quieres decir ¡No! y ¡Sí! cuando quieres decir ¡Sí!
  • Te respetas a ti mismo/a y haces que los demás te respeten. Este es tu valor.
  • Ayudas a que los otros consigan lo que quieren, a que se sientan bien y a gusto consigo mismos.
  • Recuerda ¡Yo Gano – Tú Ganas!

Una de las habilidades que en general nos cuesta poner en practica es la habilidad para

Decir No

Nos resulta difícil decir no porque supone enfrentarnos con el miedo al rechazo, el miedo a defraudar a los demás. esto es algo natural dado que somos seres sociales y necesitamos de  su ayuda para sobrevivir.

La presión de los demás puede ser un obstáculo importante a la hora de decir no, sin embargo ¿Te has planteado cómo queda uno mismo cuando hace las cosas influenciado por los demás? ¿En qué lugar te deja eso? Quizá no sea agradable en un momento dado experimentar que estamos decepcionando a otra persona, pero tampoco es nada agradable a la larga traicionarse a uno mismo y sentirse manipulado por los demás.

Si te conformas para ser aceptado/a estarás actuando como en esas películas en las que el protagonista “vende su alma al diablo a cambio de dinero o la fama”. A la larga el protagonista siempre acaba pagando. El diablo vuelve para reclamar su alma. En cambio, si dices no y actúas de forma leal contigo mismo/a, quizá no sea agradable en un primer momento, pero después sentirás la fuerza y el orgullo de estar siendo fiel a ti mismo/a. Este cuento ejemplifica muy bien lo que estoy diciendo.

Un padre acompañado de su hijo de corta edad y su burro, tenían que cruzar semanalmente la plaza principal de un pueblo para dirigirse a realizar unos trabajos en una aldea un tanto distante. Un buen día, el niño iba montado en el burro y el padre caminando cerca del mismo pasaban por la plaza del pueblo, un tanto concurrida de vecinos, quienes como era habitual, miraban con curiosidad la escena que se presentaba ante sus ojos. Una vez rebasada la plaza principal, los vecinos comenzaron a criticar ácidamente: “Será posible? ¡el niño, fuerte y robusto sobre el burro, y el pobre padre un tanto mayor y achacoso caminando! ¡ Qué poca vergüenza! Habiendo llegado estos comentarios a oídos del hombre, la siguiente semana, era él mismo el que iba sobre el burro y el niño caminando, azuzando al animal. Los vecinos del pueblo al ver esto, arremetieron con sus críticas hacia el padre: “Qué poca vergüenza! ¡ el pobre crío caminando y él tan contento sobre el burro! ¡qué padre más despiadado! Con el fin de no recibir tantas críticas, a la semana siguiente, pasan delante de los vecinos del pueblo, tanto el padre como el hijo montados en el burro; al ver esto, aquellos que estaban sentados en la plaza expresaron abiertamente sus críticas: “Cómo es posible que tengan tan poca consideración por el animal. ¡Los dos, sentado tranquilamente y el pobre animal, derrengado, llevándolos sobre su lomo!” Al pasar el tiempo, y tener una vez más que pasar por el pueblo, con el fin de evitar de una vez por todas, cualquier crítica, el padre y el hijo van caminando, llevando al burro atado con una cuerda. Al ver esto, los vecinos del pueblo, no pueden dejar de exclamar: “¡Serán estúpidos!, para qué quieren el burro, los dos caminando y el burro moviéndose a sus anchas; qué poco cerebro tienen!”

Es imposible satisfacer a todos en todo momento. Lo importante es saber tomar decisiones o decir que no si este es nuestro deseo sin estar pendientes del qué dirán.

¿Y cómo decimos que No?

La técnica del disco rayado puede resultar muy útil

Es la técnica más adecuada para decir ¡No! Sencillamente se trata de mantener el objetivo de lo que quieres hasta el final y repetirlo tantas veces como el interlocutor insista en su petición. No es necesario resultar borde o tajante, si tenemos alternativas que ofrecer, podemos decir no a la petición concreta que nos hacen y ofrecer una alternativa que tengamos. Por ejemplo, “este sábado no me apetece ir al cine, pero estaré encantada de acompañarte el domingo por la tarde u otro día de la semana” Si nuestro interlocutor insiste en la petición de ir el sábado al cine, tendríamos que usar el disco rayado “Lo siento, este sábado no me apetece ir al cine pero podemos buscar otro día, el domingo o en la semana” En general si usamos esta técnica no tenemos que repetir nuestra respuesta más de dos o tres veces. Para la otra persona, si estamos usando bien el disco rayado, suele resultar violento volver a insistir. Si normalmente se insiste y nos hacen la petición repetidamente es porque al decir no, nos justificamos y ofrecemos excusas que no son verdad, con lo que a la segunda o tercera vez que nuestro interlocutor insiste, nos desarma y acabamos claudicando. Un diálogo de este tipo podría transcurrir de esta forma:

¿Te vienes el sábado conmigo al cine?
¡Uhy! el sábado no puedo, me va fatal. Quizá otro día, tal vez el domingo.
Es que el sábado es cuando tengo libre y me apetece mucho ver esa película contigo.
¡Ya! Pero es que el sábado estoy muy ocupada, tengo que terminar un trabajo y hacer algunos recados.
Bueno pero no te preocupes puedes hacerlo por la mañana y nosotros ir al cine a la sesión de las ocho.
¡Jo! Es que me va mal, estoy muy agobiada con ese trabajo.
¡No te preocupes tanto! Fíjate te vendrá bien para relajarte un poco y tomarte las cosas con un poco más de calma.
¡Bueno! Vale voy contigo a la sesión de las ocho.
En este diálogo que probablemente le resulta bastante familiar lo que sucede es que la persona en vez de usar el disco rayado ha dado varias excusas (que si además no son verdad) y las ha ido cambiando, que quien hace la petición va desmontando con soluciones.

Resumiendo para Decir No conviene:

  • Escuchar la petición hasta el final, no interrumpir.
  • Ponernos en el lugar del otro y/o agradecer su interés.
  • Decir no sin dar justificaciones, expresar lo que queremos.
  • Repetir nuestro objetivo las veces que sean necesarias (disco rayado).
  • Sugerir alternativas si las tenemos.

Otra técnica que puede ser útil para mantener un comportamiento asertivo es

Técnica del Banco de Niebla

A veces cuando decimos que no, la otra persona puede tratar de presionarnos o hacernos chantaje emocional con el propósito de conseguir lo que quiere de nosotros, en estas ocasiones conviene que utilicemos el banco de niebla: ¿En qué consiste?

Se trata de convenir con la parte de verdad que haya en lo que nos está diciendo la otra persona. Por ejemplo:  “es verdad que tú me has ayudado en otros momentos”

También podemos convenir con la posibilidad. Por ejemplo “es posible que sea como tu dices…” “Puede que tengas razón…”

Y establecer si se quiere un compromiso de rectificar. “lo tendré en cuenta” “lo pensaré”

Pongamos un ejemplo práctico: un amigo nos insiste para que lo acompañemos a un sitio pero  a nosotros no nos viene bien acompañarle, el diálogo utilizando el banco de niebla podría transcurrir de esta forma.

¡Venga hombre! Ven conmigo, yo siempre te acompaño

Activamos el banco de niebla – Es verdad que a veces me has acompañado cuando te lo he pedido, pero (usamos el disco rayado) esta tarde no me viene bien ir hasta allí.

¡Desde luego ya veo que no puedo contar contigo!

Volvemos a activar el banco de niebla -Siento que lo veas así, en otras ocasiones no me importa, pero (disco rayado) esta tarde no quiero ir hasta allí.

¡ya vendrás a pedirme a mí y entonces soy yo el que a lo mejor te diga que no!

¡Bueno, tu mismo! Me gustaría (mensaje yo) que no te lo tomaras así, pero yo esta tarde no salgo.

Es posible que una de las asignaturas más importantes que tengamos que aprender en la vida sea la del “No”. Saber decir no y saber aceptar el no. En definitiva, aprender a aceptar las limitaciones que tenemos u aquellas que se ponen en nuestro camino, cuando otras personas no están de acuerdo con nosotros, o cuando sus intereses chocan con los nuestros y nos plantean objeciones.