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Cómo cuidar nuestra salud mental en tiempos de coronavirus

Sí, lo sé: a estas alturas ya estás harto, cansado y agobiado de escuchar hablar de coronavirus. Yo también. Es más, hasta hace unos días me propuse no visitar a menudo webs de noticias, evitar hablar del tema y huir de las redes sociales. Después, sucumbí, empecé a leer y entré en un torbellino de información e histerismo que estuvo a punto de llevarme a sufrir un ataque de ansiedad. Ahora vuelvo a ese primer estado: informarme un poco, sí, pero de manera restringida, es decir, me permito, como máximo, entrar dos veces al día a periódicos digitales, y solo para leer las informaciones oficiales. Huyo de vídeos, imágenes y memes (que, la mayoría, son bulos), por WhatsApp; comentarios de cualquiera por redes sociales y tertulias varias en radio y televisión con gente que se hace llamar experta y solo aumenta el alarmismo.

Esta entrada es para recordarte, en época de miedos e histeria, que cojas aire. Literalmente: inspira, retén el aire unos segundos y expira. Repite varias veces si es necesario.

Sentir miedo, estrés, angustia, etc., son respuestas normales ante una situación excepcional como la que estamos viviendo. Si sufres ansiedad o fobias, estos se habrán disparado. ¡Y tus sentimientos son válidos! Pero debemos tratar de controlar esas reacciones y no dejarnos llevar por esos pensamientos de alarma e histeria colectiva (¡no salgas a comprar veinte paquetes de papel higiénico, como, al parecer, está haciendo mucha gente!) (por ejemplo…).

A continuación, comparto una lista de cosas que puedes probar a hacer:

  • Evita pasar mucho tiempo leyendo o viendo noticias sobre la situación; mucha de esa información lo que menos hace es informar, sino avivar las llamas del alarmismo. Limita ese tiempo a unos pocos minutos una o dos veces al día y siempre de fuentes fiables. (Yo incluso he silenciado grupos de WhatsApp en los que no se hacía más que hablar del tema e intercambiar audios y vídeos de dudosa procedencia).
  • Deja durante unos segundos lo que estés haciendo y respira.
  • En relación al primer punto: descansa también de redes sociales. Que, oye, en general están muy bien, pero si te pasas todo el día actualizándolas y asustándote, deberías optar por olvidarte de ellas todo lo que puedas.
  • Pon por escrito tus pensamientos. Desahógate y, al verlos en papel (o en una pantalla), trata de coger distancia.
  • Trata de no pasar horas y horas y horas y horas hablando de ello. Sí, está claro que es el tema del momento, pero volver a ello una y otra vez no va a servir más que para aumentar tu desasosiego.
  • Sí, respira.
  • ¡Distraete! Ve vídeos de animales monos en YouTube, lee ese libro que lleva meses esperando en tu mesita de noche, haz un maratón de series o películas, cocina platos o postres, haz limpieza general, empieza a escribir esa idea de novela que se te ha ocurrido, ordena tu armario, dibuja, acaricia a tu perro o a tu gato, medita, canta y baila por casa, etc.
  • Res-pi-ra.
  • Trata de dominar a esos pensamientos ninja que se cuelan en tu cabeza casi sin darte cuenta con los consejos de los que hablamos en esta otra entrada.
  • Habla con tu terapeuta; para evitar el contacto personal, escríbele por correo electrónico o WhatsApp o, si tienes la opción, charla por teléfono o Skype.
  • ¡Respira!

 

Cintia Fernández Ruiz, autora del post
Imagen: Simon Migaj